Fuego 1993

El agua, la tierra, el aire y el fuego.
La relación de los cuatro elementos es cerrada, el uno no existe sin el otro, forman una cadena, uno mata a otro para dar vida al que a su vez mata y da vida a otro, así infinitamente.
El fuego es el único elemento natural que es siempre el mismo. Es producido por diferentes materiales; pero las flamas, la energía, la escencia del fuego es siempre la misma.
El fuego destruye las cosas, las consume, las deshace, las pulveriza; pero las eleva, desaparecen en él, inmortalizandolas por su cualidad de energía.
La existencia de la material es inevitablemente una secuencia de vida-desarrollo-muerte ó nacimiento-crecimiento-reproducción-muerte.
El fuego nos sorprende al demostrarnos contundentemente el final de la material de una manera rápida, implacable, definitiva.
La escultura es materia y como tal nace y muere, sin importar el material.
Mi intención no es hacer esculturas de fuego, sino observarlo, tratar de entenderlo, de aprehenderlo.

-Manejar la energía del fuego por unos instantes.
-¿Se sentirá uno inmortal en esos instantes?
-¿Se sentirá uno superior a cualquier fuerza (incluso la muerte) al manejar el fuego?
-¿Se podrá uno sentir que maneja a la muerte antes de que ella nos maneje?

Desgraciada e inevitablemente el fuego no se puede aprehender, guardar; sigue su curso y consume, hasta el recipiente más fuerte sería consumido o transformado por el fuego.
La observación por sí misma no es suficiente, se requiere de plasticidad, una plasticidad residual, que luche por abandonar lo exclusivamente documental y verificable que pertenece a la ciencia. Mi intención es hacer arte.